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Aunque muchas personas piensan que es algo difícil de alcanzar, no es imposible. Con frecuencia se los sueños o metas parecen imposibles de lograr, sin embargo, sí das los pasos necesarios podrás alcanzar tu objetivo.

A veces, solo comenzar con lo mínimo sentirás que puedes lograrlo, enfócate en comenzar y deja de lado lo más complicado, ve paso a paso, particularmente si sufres de ansiedad o depresión. Estas condiciones de salud mental restan energía, felicidad y la voluntad, y te impiden con frecuencia avanzar.

Si sientes que no puedes lidiar con tus problemas y la depresión de agobia, lo primordial es buscar ayuda. La terapia y la medicación han demostrado ser efectivas en el tratamiento de la ansiedad y la depresión, sin embargo, no son suficientes para alcanzar tus metas.

Existen estrategias que te ayudarán a incrementar tu motivación, incluso si te encuentras ansiosa o deprimida. La primera, es hacerlo por otra persona, ya que las metas personales pueden verse disminuidas por la ansiedad y depresión.

La motivación intrínseca, aquella que viene de tu interior, posiblemente está fuera de tu alcance si te encuentras deprimido o ansioso. Por ello una forma de “engañarse” y “motivarse” es pensar en que puedas beneficiar a otras personas. Por ejemplo, si tienes dificultades para levantarte cada mañana, resulta útil pensar en las personas que dependen de ti, tus hijos, tus padres, tu pareja o tu mascota.

El deseo de cumplir con las necesidades básicas de quienes forman tu entorno puede ser la motivación que necesitas. Este enfoque puedes aplicarlo también a otros aspectos de su vida. Si bien, no es una solución a largo plazo, puede ser suficiente para que entres en acción.

Define las tareas que más temes y compártelas con otra persona. Esta sencilla acción es especialmente eficaz para quienes sufren de ansiedad. Muchas personas con padecimiento de ansiedad sienten temor de cosas sencillas como hablar por teléfono. Si es tu caso, pide a una persona de tu entorno que realice las llamadas en tu nombre. No es necesario que te sometas a un estrés innecesario diariamente. Puedes optar por subcontratar a otra persona para que haga las actividades que no puedes manejar por el momento, si tus finanzas así te lo permiten.

Muchos especialistas recomiendan abordar primero las situaciones más difíciles o aburridas, para poder eliminarlos de tu lista. En teoría, sentirás que has logrado tus objetivos y podrás terminar tu proyecto o meta de manera más sencilla, sin embargo, este enfoque no es tan realista.

Dependiendo de la gravedad de tu condición, con frecuencia, comenzar por lo más difícil es mucho pedir. Por lo tanto, es bueno que comiences primero por lo más sencillo. Da el primer paso, comienza con la parte más mínima y una vez que hayas comenzado es posible que esto te motive a continuar.

Sé amable contigo mismo, como si estuvieras ayudando a un amigo, considera que por un amigo tendrás compasión y probablemente tratarías de darle palabras de aliento por cada pequeño logro y le apoyarás si se sienten incapaces. Muéstrate a ti mismo ese nivel de comprensión y recompénsate por cada paso que des, como por ejemplo toma un descanso para ver un programa favorito o cómprate algún obsequio por el logro obtenido. Elógiate a ti mismo por el esfuerzo.

Asimismo, evita castigarte por las fallas. En cambio, concéntrate en lo que pudiste hacer y recuerda que actualmente estás enfrentando obstáculos difíciles y que estás haciendo tu mejor esfuerzo. El diálogo interno negativo es un sabotaje y destruye la motivación.

Incorporar estos sencillos pasos en tu rutina diaria puede incrementar significativamente tu motivación, a pesar de la ansiedad y la depresión. Ciertamente estás frente un gran desafío, pero no necesariamente es el final de tus sueños.

Camino lento, pero nunca camino hacia atrás.

Abraham Lincoln.